ESTADO CRITICO
Por Alberto en Feb.27, 2009, bajo Apuntes, Directores, artículos, escritores
FdeF de este viernes en el Wiken de EL M
(y una estética mas user-friendly del blog….)
Estado crítico
x alberto fuguet
Poco a poco los críticos están despareciendo, sobre todo los de cine. No es que productores picados los están asesinado, se están matan solos. Esto es aquí y en todo el mundo. Uno de los efectos colaterales, sin embargo, de estos ajustes es la desaparición de los críticos y, algo que va de la mano, del espacio físico donde esta crítica aparece. Algunos dicen que se está haciendo justicia. Que por fin la “dictadura de los iluminados” está viendo sus últimos días. El discurso populista va así: ahora, mal que mal, todos son críticos, vía blogs o simplemente en la fila del cine, por lo que para qué hace falta tener alguien que me diga qué ver cuando yo ya tengo perfectamente claro lo que veré y, por cierto, lo que no. Lo triste es que la crítica nunca debió haber cumplir ese rol de “ayuda la comunidad” y, quizás por intentar orientar al que supuestamente no sabe, terminó mordiéndose la cola. La crítica académica, críptica, especializada, densa, ininteligible, con pies de páginas, terminará para pavor de todos por ganar mientras la popular, la escrita sobre la marcha, desde la repúbica del entusiasmo y la histeria, tiene al parecer sus días contados. Durante el 2008 casi una decena de críticos de cine norteamericanos han sido despedidos. ¿La razón? Dinero, claro, pero más que nada la sensación que no hacen falta. Basta que encuentren mala una cinta para que ésta sea éxito. La idea subyacente es que no cumplen su función o que, lo que es peor, son irrelevantes. Es tremendo cuando a la crítica sí le gusta algo, y la corona de estrellas, y luego la pobre cinta no es capaz de seducir. Con aliados como ésos, ¿quién necesita enemigos?
Alguien dirá que a la crítica no le corresponde arriar gente al cine. Pienso que sí, sobre todo cuando el filme les toca y les parece importante. Un crítico obnubilado con una cinta debería lograr que no sólo la vea sus amigos con que se topa en los festivales. Los críticos me parecen claves y no pueden desaparecer. Sobre todo aquellos que mueven el ambiente, los que te hacen pensar y reflexionar, los que pautean y ponen temas en la mesa. Todos ahora tenemos opinión, es cierto, pero eso no nos hace un crítico. No basta tener un blog, hace falta una visión y, por cierto, feligreses. Un crítico es alguien que ejerce una suerte de sacerdocio y su poder no se mide tanto en si logra que la gente no vaya a ver Hotel para perros sino, por el contrario, que sea capaz de hacer que gente corra y vea las películas que siente suyas. Justo en estos momentos, en que nadie va al cine, y los torrents arrasan como un torrente, es que los críticos que aún tienen trabajo deberán ser capaces de lograr que aquellas cintas pequeñas que sí les gustaron encuentren su público. Los críticos de los medios masivos deben intentar que cintas pequeñas y medianas sean vistas. Por algo están en medios masivos. Sino, que armen su blog, colaboren con revistas de cine extranjeras. Yo, al menos, sigo a ciertos críticos y si veo “material alternativo” es porque ellos me han convencido que vale la pena ver Vals con Bashir o un documental acerca de adictos de los video-juegos No sé como se logra pero si el día de mañana Wendy and Lucy o Frozen River se estrenen, o cuando llegue La nana, mi sensación es que es aquí donde los críticos deben salir al ataque. No tanto por las cintas en sí sino para que ellos mismos existan y no desaparezcan como lo están haciendo ahora.