Archive for December, 2009
listado cinéfilo 2009
by Alberto on Dec.31, 2009, under Cine, Cine Chileno, Directores, actores, trivia
Ok– hace tiempo q estoy retirado de las pistas de la crítica o de escribir regularmente de cine y creo q me salté ya la posiblidad de twitear acerca de lo que vi. Este año vi mucho, quizás más que antes pero, claro, vi menos, muy poco en el cine-cine. Vengo llegando, mareado y con dolor de cabeza, y algo asqueado, de AVATAR. Sorprendido no con la gran acogida que tiene sino con la gran crítica que ha tenido. ¿Vi la misma cosa?
Da lo mismo, pero me queda más que claro que Avatar ha influido en mi listado de fin de año que, creo, hace tiempo que no hago. Se trata de cintas q vi o creo que vi el año 09. Algunas son del 08 y hasta una es del 2010, pero son cintas que vi, algunas en el cine, casi todas en la casa, pero son cintas que creo que todos podrían justificar que son del 2009.
Eso– adios gran 2009, bienvenido 2010 que viene energizado y lleno de creatividad. Que el futuro del cine no sea Avatar, aunque ayude a financiar a “toda la industria”.
aquí, mi lista, seria y radicamente balanceada hacia los personajes menores que no héroes, a las cintas francesas, al presupuesto bajo y al corazón grande. Son 12 pero hay muchas duplas. total, es mi lista y mi blog y hace calor.
1.- Two Lovers de James Gray— Rocco sin hermanos en Brooklyn. Por qué siempre son los 70 en el NY de Gray? Gracias a Dios que Gray no sabe lo que es una pantalla verde. Y Dios bendiga a Joaquín Phoenix.

2.- Gran Torino de Clint Eastwood. Un clásico de un clásico. Y contemporánea, urgente. Una cinta acerca del siglo 21 hecha por un héroe del 20.

3.- Un prophete de Jacques Audiard. La nueva Francia, la mezcla, lo híbrido, la ambiguedad moral. La historia de un tipo que hace cualquier cosa con tal de sobrevivir en una cárcel. Audiard entiende que una pelicula puede tener de todo pero si no tiene un personaje principal que no conecta con el director, nada se puede hacer. Notable.

4.-L´Heure d´Eté /Un conte de Noel (dupla gala de familias disfuncionales que terminan, a la larga, funcionando; dupla acerca de las casas como lugar de encuentro)


5.- Wendy and Lucy / Frozen River (dupla mujeres en serios problemas económicos y existenciales)


6.- Adventureland / 500 Days of Summer (dupla teenage de comedias románticas para chicos sensibles y melancólicos con dos grandes personajes principales y dos inolvidables chicas que rompen corazones por primera vez)

recuentos varios…
by Alberto on Dec.29, 2009, under Apuntes, mis libros, notas de prensa/críticas, trivia
últimos días de 2009… muchos recuentos…Missing aparece una varios listados… raro… o sorpresivo… bien. incluso en La 3, es considerado uno de los libros de la década. ¿Si? En todo caso, me llega Capital y tb hay un anuario y Missing es considerado la novela del año. A veces leer este tipo de cosas acerca de algo que uno ha escrito sirven, alientan y dan algo parecido a una confianza.

“Perdonen la expresión, pero Fuguet la rompió el 2009 con esta novela que incluso sus detractores -que los sigue teniendo- debieron reconocer como una pieza de alto vuelo. Entrañable y conmovedora, escrita con urgencia, con pasajes de tormenta y y calma engañosa, es un rompecabezas que va armando la historia de una redención: el escritor cuenta la búsqueda de su tío Carlos, perdido en Estados Unidos, pero en el fondo lo que relata es otra cosa. Cómo la literatura puede vencer la solead. Eso raras veces sucede y por lo mismo el autor de Mala onda ha hecho algo casi milagroso, que merece no sólo nuestro aplauso sino nuestra gratitud. Además, ha permitido que una vida aparentemente sin destino como la de Carlos recupere, por fin, el sentido extraviado”.
Marcelo Soto —-Capital, 24 de diciembre-edición anuario
Galvarino Gallardo, revisited
by Alberto on Dec.28, 2009, under Ke Pasa, artículos, escritores
en la última Que Pasa, nos pidieron a Bisama y a mi que leyeramos Correr un tupido velo (uno de los grandes libros del año y uno de los mejores libros de Donoso). Yo me fui más por el lado “yo estuve ahí” puesto q, entre otras cosas, me menciona y cuenta nuestro “encontrón Dostoievski”. Me gustó el libro, me conmovió, me parece que Pilar Donoso no sólo es valiente y jugada sino que se inspiró y armó el más creativo de los libros de este tipo: tanto que en rigor
creo que inventó un nuevo género. Aquí va mi recuerdo-homenaje-análisis

Volver a Galvarino Gallardo
(My Own Private Donoso)
Por Alberto Fuguet
La otra noche pasé por la calle Galvarino Gallardo, en bicicleta, para fijarme sí era cierto lo que decía Pilar Donoso en el libro que acabo de terminar de leer: que la casa ya no existía. La casa donde estuvo el taller de su padre, ese taller envidiado, denostado, ninguneado, mitificado; la misma casa helada y llena de crujidos y perros (”¡Clarisa!, basta; ¡Cirilo, córtala!”) que yo sentía era un lugar sin límites pues estaba conectada al mundo (en un momento en que parecía que nada estaba conectado con nada) y a un mundo al que yo quería desesperadamente pertenecer; la casa que era el set principal de su cuento Los habitantes de una ruina inconclusa. La misma casa a la que, algún día soleado, ya al final de sus días, yo pasé a tomar té (”té, no onces”, me corrigió doña Pilar) después de haber ido -quizás- al sicólogo (no al sicoanalista, como anota Donoso en una de las dos menciones que hace de mí) que quedaba cerca. Luego de leerlo, y subrayar esa parte de Correr el tupido velo, capto lo que quizás en ese momento estaba demasiado paranoico para sentir o articular: de todos los lugares en Santiago, y de todos los lugares literarios de la ciudad, esa casa de Galvarino Gallardo era uno de los pocos lugares donde no me sentía ni odiado ni mirado en menos, sino acogido, seguro, tomado como el igual que claramente no era; uno de los pocos lugares, durante esos años de aprendizaje y oscuridad, donde me sentía más inteligente, culto y mejor escritor que todos los que insistían que no lo era y que nunca lo sería.

Para mí, José Donoso no fue ni lejos mi mejor amigo y tildarlo de maestro sería, como él mismo lo hubiera dicho, “un poco siútico, ¿te fijas?”. No lo siento como mi maestro, entre otras cosas porque no creo que él andaba por la vida recogiendo escritores vagos y perdidos. Pero fue un gran aliado, un notable profesor, una suerte de abuelo como nadie podría pensar que podría ser un abuelo porque, por un lado, parecía de noventa años (siempre tuvo noventa) y, por otro, estaba lleno de preguntas, curiosidad y vida. Nunca estábamos de acuerdo en cine. Una vez le comenté que, por culto y leído que era, no era un hombre de cine ni un cinéfilo, sino, a lo más, un espectador que se dejaba llevar “por la cintas de época”. Él se rió. Yo lo envié, me acuerdo, a ver Las montañas en la luna, cinta acerca de uno de sus ídolos: Sir Richard Burton. Pienso: ahora que La nana es la cinta del año, ¿qué pensaría al respecto?, ¿le hubiera gustado?
Me echó del taller por no haber leído a Dostoievski. Yo le respondí que si él había leído a Bukowski. Me dijo que no. Entonces yo le dije que cómo se atrevía a seguir publicando. Me preguntó qué estaba estudiando. Periodismo. “Lejos vas a llegar, es la peor profesión de todas y no tiene nada que ver con crear, sino con robar”.
Donoso me intrigaba porque claramente nuestros mundos y estéticas eran tan, tan opuestos, pero teníamos una conexión y ese día, el día en que él escribe de mí, tengo que haber estado muy cómodo y contento. Si mi memoria no me traiciona, estaba ahí para despedirme y darle las gracias por haberme recomendado para ir a Iowa City a pasar unos meses al célebre Writer´s Workshop. Iba a ser el primer chileno en regresar a ese sitio en el medio oeste americano que el propio Donoso había idealizado (con razón, por lo demás) en sus escritos y conversaciones. Donde topábamos era en Chile. Según él, debía aprovechar el viaje para no regresar. No le hice caso. Yo no podía aceptar, no quería aceptar, la idea de ser un exiliado o de sentir que Chile era un sitio despreciable, malvado y peligroso. Subrayo esto que seleccionó Pilar Donoso: Maldito el día en que se me ocurrió regresar de España! ¿A qué, para qué? Es bien poco, fuera del dolor, lo que obtengo de vivir aquí.
Correr el tupido velo me hizo volver a las novelas de Donoso, pero también a la experiencia extremadamente donosiana de haber ido a su taller, a su casa de la calle Galvarino Gallardo. Leyendo este insólito e inesperado libro (el libro más híbrido y siglo XXI de un autor tan siglo XX; un libro escrito a tres voces acerca de lo ficticia que puede ser la no-ficción; quizás el más aterrador tratado acerca de lo que encierra una casa y de lo enferma y tóxica que puede ser una familia, un matrimonio y una mente creativa, frágil y no tratada a tiempo) he podido regresar, de una manera casi proustiana, tal como a él le hubiera gustado, a esa calle, a esa buhardilla del tercer piso. Ahí me tocó escuchar cómo nos leyó la parte del medio de La desesperanza (tiene que haber sido durante ese primer taller, del cual me echó, porque mi ejemplar del libro dice Nov 86: año desesperanzado, ya no recuerdo por qué).
Nunca he podido olvidar esa tarde y cómo su capacidad de narrar la sensación de recorrer la Providencia profunda de noche es la misma que siento ahora al recorrerla en bicicleta más de veinte años más tarde: ¿O esta calle drogada de madreselva y jazmín era sólo una representación del follaje perteneciente a la experiencia de alguien que aún no era él? …el vigor clorofílico de estas calles… prados húmedos donde aúllan perros resguardados por las rejas; …el ilang-ilang abrazando la cuadra hasta deslindar con la extravagancia de su aroma el olor de la vereda caliente manguereada… (continue reading…)
el corazón de las tinieblas: un caso acabado
by Alberto on Dec.26, 2009, under Apuntes, escritores, trivia
terminando de releer Un caso acabado de Graham Greene, el mejor escritor “pez fuera del agua”, el mejor creador de personajes que han huido o terminado en un sitio donde, por lo general, hace mucho, mucho calor.

…In an unfamiliar region it is always necessary for the stranger to begin at once to construct the familiar, with a photograph perhaps or a row of books if they are that he has brought with him from the past. Querry had no photographs and no books except his diary… and so from the first morning he set himself to build a routine, the familiar within the unfamiliar. It was the condition of survival…
…and he lay on his back, staring up at where the stars ought to have been visible, the gauze of the mosquito-net obscured them. As usual there was no silence. Silence belonged to the cities…
…self-expression is a hard and selfish thing. It eats everything, even th self…
perdido en america
by Alberto on Dec.24, 2009, under Libros, escritores, mis libros, notas de prensa/críticas, trivia
La gran Liliana Colanzi, lectora voraz y experta en la cultura pop americana, me entrevisto x skype para hablar de Missing para el blog de Americas Quarterly. Conversamos. Esto salió:

PERDIDO EN LOS ESTADOS UNIDOS:
ENTREVISTA CON ALBERTO FUGUET
DECEMBER 14, 2009
El escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet vivió durante años fascinado por el personaje de Carlos, su tío favorito y el rebelde de la familia, quien un día decidió desaparecer en la inmensidad de los Estados Unidos. Sorprendido por la falta de interés del resto del clan Fuguet en contactarse con Carlos, Fuguet contrató un detective y, en menos tiempo del que esperaba, lo encontró.Missing: Una investigación, narra el proceso que llevó a Carlos a escapar de una familia disfuncional para lanzarse a una vida nómada de cuartos de hotel y trabajos inestables en un país desconocido y muchas veces hostil. Pero también este libro, que Fuguet denomina novela de no-ficción, es el mapa de las inquietudes, las razones y los temas que hacen a un escritor. El escritor más representativo de la generación McOndo y autor de Por favor, rebobinar (1998) y Cortos (2004), explora en este libro la compleja dinámica de las relaciones familiares, las obsesiones del escritor y el vértigo de la experiencia como migrante en los Estados Unidos.
Colanzi: Missing aborda el tema del sueño americano: la posibilidad de reinventarte desde las cenizas y triunfar, sin importar quién eres o cuál es tu pasado. ¿Tu tío alcanzó ese sueño o fue la víctima de una fantasía?
Fuguet: Mi tío nunca tuvo—creo—el sueño americano. Sus sueños eran locales. El que lo tuvo fue mi abuelo que, al irle mal, pensó que USA podía solucionarle sus problemas y darle un final feliz a una historia que estaba mal. Fue tal su obsesión por este sueño tardío pero inmediato que no lo pensó dos veces y arrasó con todo con tal de cumplirlo. Creo que, en el camino, hipotecó a sus hijos, sobre todo a Carlos. Pero el hecho de que no le importó que sus hijos fueran a Vietnam, a la guerra, me parece que es algo que habla por sí solo. Tiene que haber estado muy desesperado. Respecto a Carlos, una vez que empezó a tropezar o vagar, creo que captó que America te da ciertas cosas que, en apariencia, parecen fantásticas, como eso de reinventarse o borrar tu pasado. Pero también es capaz de devorarte, dejarte a la deriva, abandonado. En ese sentido fue, digamos, una víctima. Creo que terminó peor o la pasó peor de lo que lo hubiera pasado en Chile.

Colanzi: Missing se anuncia como una investigación, pero se trata de una novela; empieza con una crónica, pero continúa con la recreación de las conversaciones con tu tío: ¿cuánto hay de realidad y cuánto de ficción?
Fuguet: Bueno, una investigación depende de la investigación y de los resultados de ésta. De verdad no sabía qué iba a pasar. Pero sabía que, encontrara a Carlos o no, estuviera vivo o muerto, había una historia ahí. Yo siento o defino a Missing como “un libro”. Un híbrido. La editorial quiso venderla como novela. Yo sentí que sí, lo era, pero una novela de verdad o una novela de no-ficción. No es “sólo” una investigación o una crónica ni una autobiografía ni una biografía.Es acerca de Carlos pero también de mi y toda mi familia pero espero que sea acerca, a la larga, del lector que lo lee sino sería en triste ejercicio en auto-ayuda o narcisimo 3.0. No es non-fiction puro porque, en efecto, hay un leve porcentaje de “mentiras” o “exageraciones”, pero diría que tiene un 95 por ciento de verdad. Además se lee—creo—como verdad y hay nombres reales. Creo que tuve que incluir “ficción” para mejorar la historia, para hacerla verdad.
Colanzi: También hablas del “derecho humano de perderse por voluntad propia”. ¿Por qué buscar a alguien que no quiere ser encontrado?
Fuguet: Aquí está la contradicción. Creo que lo busqué por mi lado novelista y por rebelarme o enfrentar a mi familia. Me parecía que si bien es un derecho humano perderse, también es parte del cariño o de un lazo mayor preocuparse por aquellos que no quieren ser encontrados. Creo que si Carlos no hubiera querido ser acogido, habría podido hacerlo. Si nos hubiéramos topado en un bar de casualidad y él me hubiera dicho, “leave me alone”, lo hubiera respetado. Pero no fue así. Más bien siento que él quería ser encontrado. (continue reading…)
Donoso, revisited
by Alberto on Dec.20, 2009, under Libros, escritores, trivia
leyendo Correr el tupido velo de Pilar Donoso. Notable y adictivo!

“Uno escribe una novela no porque uno tenga una vida novelesca,
sino porque quiere hacer una novela con su vida”.
José Donoso
hablando del making-of
by Alberto on Dec.19, 2009, under mis libros, notas de prensa/críticas, trivia
ya ha pasado un tiempo desde que salió Missing… aqui va una conversación con Carlos Sotomayor en Lima que trata un poco más del backstage y el making of pero también algo de lo que pasó después de terminar el manuscrito. eso

Alberto Fuguet aterrizó nuevamente en Lima, una ciudad que conoce bastante bien, para presentar Missing (Alfaguara, 2009), su más reciente libro en el que narra la historia de Carlos, su tío que un día, hace muchos años, decidió irse, borrarse literalmente. Huir de una familia que siempre lo vio como una oveja negra.
Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR
Missing tiene un preámbulo, que es la crónica que escribes para Etiqueta Negra. ¿En qué momento decides emprender la búsqueda de tu tío?
Bueno, la obsesión estuvo antes. Y, como digo en el libro, parece que estuvo mucho antes de lo que yo pensaba. Yo me he dado cuenta de que personajes inspirados en Carlos, consciente o inconscientemente, están desde el primer libro mío.
Te refieres al último cuento de Sobredosis: “No hay nadie allá afuera”…
Claro. Y quizás no es sólo por Carlos. Quizás uno conecta con las cosas que te conectan a ti. Algo hay en mí que hace que me atraiga la gente que se pierde o que no se integra del todo. Y que curiosamente siento, para beneficio mío, que es algo que parece que mucha gente también hace. No es como obsesionarse con los mosquitos.
¿En qué momento de la investigación descubres que tienes un libro?
No, en la investigación no. Pero una vez que la cosa se calmó, que lo encontré y se produjo la reconciliación, yo le escribí a Carlos y le dije: “Yo siento que aquí tengo un libro, que hay una historia, pero creo que el libro sería mucho más importante no sólo contando la primera parte, la parte mía en la que investigo, sino tu historia”. A mí no me gustan mucho los libros policiales. Entonces, escribir un libro en el que sólo lo encontré no me parecía. Me parecía que el libro podría ser un libro de verdad si Carlos participara. Si él contara el verdadero misterio del asunto, que no era tanto dónde estaba, sino por qué se había ido, por qué se había perdido.
En un momento dudas de seguir con el proyecto del libro…
Si hubo un momento en el que dudé si tenía un libro, si el libro era suficientemente bueno. Y como que la excitación se me quitó. Cuando uno está muy obsesionado por algo y lo encuentras es como que se te va un poco la adrenalina, tú lo sabes. Entonces le dije a Carlos que todo ese tiempo había sido bueno, pero que el libro no valía la pena escribirlo. Pero ahí se produce un gran cambio. Carlos me dice: “Yo tenía muchas ganas que se hiciese el libro”. Por qué, le pregunté, si yo escribo el libro muchos secretos tuyos van a salir a la calle. “Sí, pero me gustaría tener una historia”. Jamás había esperado que me respondiera eso. Y allí entendí muchas más cosas sobre mí y sobre la literatura. Para la gente al final más importante es la historia. Al final él quería leerse a sí mismo.
Me da curiosidad saber cómo fue aquella escena en la que le muestras el libro a Carlos.
Sí, fue también como una especie de puesta en escena. Fue como planeado, porque yo sabía que podía ser, como dices tú, raro, arriesgado y emotivamente peligroso. Tenía que ser de una manera tranquila. No podía ser un trámite, debía ser un rito. Yo le pedí a mi padre que me acompañara a entregarle el libro a Las Vegas, donde él vive ahora, porque yo sentía que no podía mandarlo por internet. Fuimos a comer a un buen restaurante de un casino. Y nada, hicimos como vida social. Y muy de noche le entregué el manuscrito anillado. (continue reading…)
puertas
by Alberto on Dec.18, 2009, under escritores, trivia

“Every wall is a door.”
Ralph Waldo Emerson
My First Dan
by Alberto on Dec.14, 2009, under Apuntes, Ke Pasa, artículos, escritores, trivia
Hace unos meses, aprovechando un viaje, compré mi “first Dan Brown”. Mi amigo el Flaco Contreras insistía en que tenía que leerlo alguna vez para “ser culto”. Lo hice. Este fue mi informe, para Qué Pasa de un par de meses atrás (versión entera, writer´s cut)

Leyendo El Símbolo Perdido:
El Misterio Don Brown
por Alberto Fuguet
1.- Sucedió así, de casualidad, sin planeanarlo. De hecho, creo que no estaba al tanto. O lo estaba pero este dato –este conocimento, como diría Dan Brown- estaba muy, muy escondido en mi inconsciente. Cuando el día 15 de septiembre, transpirado por la humedad de la zona semi-urbana de Raleigh-Durham-Chapel Hill, North Carolina, ingresé al frío acondicionado de una inmensa librería Barnes and Nobel, ubicada en un mall al aire libre con estética Epcot, no sabía que ese 15 de septiembre era ese 15 de septiembre: el día que Dan Brown contraatacaba.
¿En que mundo vivo? Y eso que me siento parte del mundo literario. ¿O es que acaso Dan Brown no es del mundillo? ¿Lo soy yo acaso?
Mi misión era clara y nada tenía que ver con El símbolo perdido (como se llamará en español y que llegará sospechosamente rapido y traducido vía Planeta, que desembolsó no poco para tenerlo, entre otras partes, en la próxima Feria del Libro de Santiago, donde, qué duda cabe, arrasará o intentará hacerlo). Tenía menos de 45 minutos para dar con los libros que deseaba comprar y meter a mi bolso de mano. Andaba con una libretita con aquellos que buscaba. Dan Brown no figuraba en ella, ni cerca. De un tiempo a esta parte, quizás de snob, de arrogante, de elitista, no leo ni premios Nobel ni novelas que siempre debutan en el número uno ni autores que arman sagas o cuyos nombres siempre están escritos con el mismo font o cuya cara fotoshopeada es la base de la campaña de marketing. No tenía muchos minutos y el local parecía estación de metro post Transantiago a las 19 horas.
¿Qué hacía ahí?
Me sentí por un momento de espía. Esta era la fiesta Brown y yo ni había visto las dos películas de Tom Hanks. Estaba ahí de paso, de casualidad de regreso de la Universidad de Duke donde estaba dando una charla acerca de losers y perdidos (“misfits), una parada rápida rumbo al aeropuerto para tomar un avión a Miami donde conectaría con uno a Santiago. Mis anfitriones estaban en la tienda Apple, al frente, y me iba a recoger a la hora señalada. Me fui directo a ficción. Alguna cosas encontré (el penúltimo Russo; The Big Rewind-a memoir brought to you by pop culture) pero, la verdad, casi todo lo que realmente quería no estaba. Como siempre, amables, unos jubilados con poleras-con-cuellos verdes me ofrecieron encargarme el libro. Andaba detrás de la biografía de Richard Yates, de la autobiografía del hijo de Kurt Vonnegut, de un par de novelas negras de Jim Thompson, pero nada.
Lo que sí había era Dan Brown.
The new Dan Brown.
Hoy era el día, el día que tantos millones de lectores (menos yo) estaban esperando. Afiches, displays y miles y miles (¿o cientos y cientos?) de ladrillos color dorado, con el capitolio de los Estados Unidos como ícono en la portada, la misma tipografía y estética de esa novela/novelilla/pasquin/mostruo/blockbuster/thriller llamado El código Da Vinci. Para los que ingresaban a la librería (e ingresaban e ingresaban, como si se tratara de un funeral de estado), el descuento del 30% no era menor. Para los que tenían una tarjeta de socios de la mega-librería el ahorro era sustancial: más de 47% llegando a 16.07 dólares por la voluminoso y nada liviana novela.
¿O quizás es mejor tildarla de libro no más?
La fila es larga, me quedan pocos minutos, debo llegar al aeropuerto y pasar seguridad. Esta fila para pagar se parece un tanto a las de los terminales americanos, con la diferencia que todos tienen sus zapatos puestos y casi todos son hombres y parecen ser los inspiradores de los dibujos de Family Guy. Buena parte, ademas, son blancos y algo fofos y tienen esa cara de “nada/buena persona” que posee el propio hombre responsable de esta verdadera locura controlada que es la librería en este 15 de septiembre, el día que Dan Brown lanza al mercado anglo The Lost Symbol, la novela que intentará (pero dudo que logre) superar el ya célebre e infame, adorado y despreciado, El Código Da Vinci. Todos en la fila tienen un ejemplar, algunos dos. Yo tengo un par de Philip Roth antiguos que tapo con un ejemplar de The New Yorker.
Por algún motivo me siento mal.
Observado.
Mirado en menos.
Ajeno.
Y, de pronto, me siento ansioso, acaso triste, confundido. Por qué todos fueron invitados a la fiesta y yo no. Saco un ejemplar. Pesa más de lo que creo.
-Otro más- me dice la dependiente, sonriendo, con frenillos.
-¿Ha vendido bien? – le pregunto.
-No ha parado de vender. Creo que vamos a vender un millón hoy. No aquí pero en todo el país. Eso pronostica USA Today. Yo ya voy en la página 40. Le leí durante el break. El código Da Vinci es un clásico.
-Nunca lo he leído.
-¿De verdad?
-De verdad.
2.-
¿Ochenta millones de lectores no pueden estar equivocados?
Claro que sí. Es cosa de hojear un libro de historia. Mucha gente se ha equivocado muchas veces y lo han hecho en masa (cuando mucha gente piensa lo mismo, esos pensamientos producen cambios, que es la base de la noética o noetics, la ciencia del pensamiento, algo que, a todo esto, “aprendí”leyendo a The Lost Symbol).
En el avión rumbo a Miami empiezo a leer el libro. Pesa. Pero parte rápido y see rápido. Es, como dicen, un page-turner. No puedes parar de leer. Esto no es tan así. Puedes. A veces quieres seguir. A veces quieres saltarte algunas páginas. Yo pronto capté que me gustaban más los capítulo de dos páginas y que aquellos que tenían más de cinco páginas me parecen un exceso. Cada capítulo termina en alto, como un mal programa de televisión antes de ir a comerciales (de hecho, me llamó la atención que el libro no tuviera placements o avisos; es más, para ser tan popular sorprende una suerte de ascesitsmo casi bressioniano y, a lo más, Brown deja que sus personajes usen iPhones, Blackberries y muelan, en casa, café de Sumatra, pero eso es más o menos todo el brand-dropping o citas de marcas o cosas a-la-moda.
Al toparme con un capítulo largo (ya llevo cien páginas y estoy empezando a no creer todo esto que me hace querer que crear o quizás el tampoco se la crear pero, no sé, tampoco hay humor así que no sé) decido ir al baño y de pronto siento que estoy en el epítome del no-lugar: todos (bueno, muchos) están leyendo el mismo libro.
Siento que estoy en un libro de Dan Brown. Hay algo raro, extraño, de conspiración. Me alegro ser uno de ellos y no estar leyendo a Richard Yates. (continue reading…)
