APUNTES AUTISTAS

Directores

el síndrome del making of– resumen Sanfic 6

by Alberto on Aug.30, 2010, under Cine, Cine Chileno, Digital, Directores, Ke Pasa, artículos, trivia

despacho breve de un festival que cada vez mejora y trae mas sorpresas— falto espacio para tantas pelis pero bueno…

img127

60230029

Después de ver un promedio de cuatro a cinco películas diarias de cine-arte latinoamericano en el último y mejoradísimo Sanfic 6, seguí el consejo de un amigo director y traté de desintoxicarme. Lo hice con Date Night, una comedia no tan disparatada ni mucho menos perfecta, fabricada por Hollywood con dos estrellas surgidas de la TV: Steve Carell y la grandiosa Tina Fey. No hubo, por cierto, nada remotamente parecido en el Sanfic a Date Night y no tiene por qué haberlo. Uno puede ver cintas como ésta (un matrimonio decide salir en una cita romántica sin niños y terminan en medio de una persecución) a cada rato, pero mientras la veía nunca pensé en salirme y, lo mejor, nunca pensé que el director estaba más preocupado de cómo dirigía que de seducir y entretener al espectador.

Y quizás ésa es la vara que mide el gran cine (y Date Night, ojo, no lo es) con el cine que trata de ser grande y que no lo es, aunque pueda ser novedoso, lento, raro o una suma de las tres cosas. No todas las cintas que no llegan a la cartelera son obras maestras, pero en un mundo perfecto uno tendría la posibilidad de poder verlas igual en salas grandes y con la butacas llenas de gente sudando adrenalina. Ésa es la gracia del Sanfic: crear un mundo que no es el mundo real. Por una semana, la cinta pequeña y alternativa lograr transformarse en Avatar.

En un festival como Sanfic todo puede pasar. Por cada joya, se ven tres bochornos que creen que arte es experimentar, tanto que se terminan copiando los clichés de otras cintas desarticuladas que han embaucado a jurados inseguros en ciudades del norte de Europa y -quizás el peor de los pecados- se cree que hay dos elementos que ya no son necesarios: el guión y la empatía. Bienvenidos a la era del docudrama o la ficción documental, donde los actores no son bienvenidos y donde Billy Wilder y Woody Allen y Eric Rohmer son considerados el enemigo.

Varias tendencias se pudieron detectar después de ver más de 25 filmes. Quizás las tendencias más fáciles de destacar fueron: el síndrome del making of (donde lo más fascinante de la cinta es la historia de cómo se realizó o concibió, algo que siempre le gusta a la prensa); y la oda rousseauniana o remakes de arte tipo “La laguna azul” (cintas sobre extraños que van a islas o sitios ajenos, como la sobrevalorada, escamada y últimamente tramposa Alamar o El calambre de un cineasta mexicano que no es ni será Terrence Malick). “Gummo”, “Tarnation” y “Los muertos”, esta última de Lisandro Alonso, no se exhibieron, pero cintas inspiradas en ella abundaron e incluso agotaron.

La mejor cinta que vi fue la que, además, terminó ganando aunque es una pena que tuviera que compartir el premio con la que más me sulfuró: “Alamar”, pero bueno, la cinta eco-mexicana desaparecerá y, poco a poco, Matthew Porterfield irá consolidándose. Putty Hill, una cinta americana tan alejada de Hollywood, que termina rescatando lo mejor que hizo Hollywood durante los años 70. Una cinta coral sobre un grupo de veinteañeros que parecen los zombis de un país devastado, donde la familia desapareció hace años y lo único que queda son las ruinas humeantes. Todos están ligados a Cory, un chico que quizás tuvo la buena idea de morir de una sobredosis y saltarse el mundo tal como lo conocemos. El llamado mundo del white trash acá es tratado con gloria, sensualidad y cariño. Matthew Porterfield conoce esa gente y además tiene la buena idea de entrevistarlos sin guión, pero no cae en el síndrome del making of porque si bien él mismo confiesa que su guión fue “delgado”, Porterfield entiende que el único mundo que conoce y domina, que le duele y del cual nunca va a escapar, es el barrio de Putty Hill, al norte de Baltimore. Su mundo es atroz, pero su mirada tiene estética y verdad: es verano, hace calor y el todo parece a punto a derrumbarse, pero no por eso la gente no puede tatuarse, bañarse en un río, pasar tardes en una piscina inflable o cantar karaoke durante una fiesta post funeral, en una secuencia tan inspirada y cargada que remite nada menos que al final de El francotirador de Cimino. Matthew Porterfield es un total marginal y, quizás por no contar con las caricias europeas con que cuentan muchos cineastas latinoamericanos, no tiene que rendirle cuentas a nadie, excepto a sus propios fantasmas.

phpThumb_generated_thumbnailjpg
Los cortos nacionales siempre son un buen lugar donde conocer talentos nuevos, tanto detrás como delante de la cámara. En Bruselas, filmada en Nueva York con una cámara de foto fija digital Canon, Omar Zúñiga Hidalgo cree tanto en sus personajes y en el guión (los buenos silencios son parte de un guión) que, claramente, no obtuvo ni una mención especial. Pero no me cabe duda que ahí hay un cineasta que lee, que entiende, que conecta, que no tropieza con la moda y que sabe que menos es más.
Sanfic es el festival donde los chilenos pueden debutar o estrenar de la mejor manera, y buena parte de la delegación que casi se tomó el último Bafici estuvo presente, como la encantadora y creativa y extremadamente chilena 31 de abril, que sin duda conectó con el público, que la premió como su favorita. Víctor Cubillos sabe lo que hace y tiene pura buena fe y entusiasmo. Quizás demasiado porque la cinta apuesta mucho también a un final que, para mi gusto, no es tan importante como lo venden, puesto que la película perfectamente puede pararse sola, por sí misma. Otro filme donde el relato del making of casi se come al relato real, que funciona y emociona y está lleno de verdad, y que ojalá pueda estrenarse, verse y por cierto aplaudirse.

Leave a Comment more...

filmar = pedalear

by Alberto on Jul.07, 2010, under Cine, Cine Chileno, Directores, cinepata.com, mis libros, mis películas, notas de prensa/críticas

007

Algunos dicen que filmar es como escribir. Nunca mejor dicho al hablar de Velódromo, el segundo largometraje de Alberto Fuguet. La película se estrena en agosto próximo, pero su director la ha mostrado en universidades del mismo modo en que la hizo: con total libertad.

Por Christian Ramírez  —en  REVISTA CAPITAL

“Piensen que es una historia donde el tipo no gana. A lo mejor sale segundo, pero sí que disfruta el viaje”. Alberto Fuguet está en el escenario de la sala Finis Terrae, hablando de Velódromo, su segundo largometraje, que acaba de ser proyectado a sala llena, semanas antes de su aparición oficial en el Festival Sanfic (en agosto) y un par de meses antes de su llegada a cine (en septiembre).

No es una función de avant premiére; tampoco, un pase privado. En su mayoría se trata de universitarios. “El público ideal”, comenta a la pasada el director, quien no exhibe señal alguna de nervios previos a un estreno, porque en rigor no es tal. Es como si la película ya hubiera cumplido su misión con el hecho de haber sido rodada, montada y post producida.

Velódromo existe en un lugar en el que hace un par de años no había nada. Nació a toda velocidad, rodada en 15 días discontinuos, usualmente en fines de semana, con mínimo equipo y en propias casas y lugares favoritos de los involucrados, con una libertad, soltura y sentido de la alegría que ya se hubiera querido el propio cineasta en los días en que trataba de rodar la abortada Perdido, una película que al final no fue y que no proyecta ningún fantasma sobre el nuevo producto. De hecho, si este se parece a algo, es a un cuento, a una novela corta puesta en imágenes. Como si hacer películas de pronto se acercase cada vez más al proceso de escribir.

“Imagina que hace sólo cinco años figuraba filmando a Luciano –el ministro– Cruz Coke en 35 milímetros y con casi cuarenta personas mirando detrás de la cámara. Aquí seguimos a los actores apenas con una cámara digital. La nueva tecnología audiovisual te permite tener a un equipo muy chico, a no depender de dinero y a sentir que el set es un lugar donde se va a crear y no a cumplir o a ejecutar. Desde que dirigí hace un par de años el corto 2 horas siento que no hay gran diferencia entre escribir y filmar. En ambos medios uno puede llevar al extremo la primera persona”, explica Fuguet.

De hecho, es en primera persona que Ariel Roth (el actor Pablo Cerda) va narrando la historia de su crisis, de su caída. Un trayecto que a sus 35 años lo ha mantenido en una suerte de adolescencia en suspensión, de existencia automática en la que va perdiendo novia y amigos (pero también los gana), en la que debe negociar con distintos niveles de soledad y hastío, por no hablar del paso del tiempo y el temor a que todo en su vida se estanque. A que siga exactamente igual.

Roth –cinéfilo casi por intoxicación, ciclista por pasión– va sorteando los obstáculos con sorprendente energía y sentido del humor, transformando a Velódromo en una de las escasas comedias chilenas que sí funcionan y consiguen transmitir a la audiencia la vitalidad de un protagonista que, aunque parece vivir aprietos similares a los que Cruz Coke tenía en Se arrienda, no exhibe rastro alguno de esa tensión, claustrofobia y frustración.

En realidad, una comparación más exacta podría hacerse con Missing, el último libro de Fuguet. ¿Se puede concebir un programa doble de película y libro? En alguna forma, uno siente que las dos obras encajan: en ambas, el protagonista se lanza a un proceso de radical revisión. En ambas, ese trayecto comenzó mucho antes del comienzo de la narración (y con seguridad seguirá después de su final). En ambas, lo que se libera abre, antes que cierra caminos. ¿Y qué piensa el autor?

“No sé. No tengo tanta distancia para ver dónde todo encaja. Supongo que sí, pero la verdad es que las veo como energías opuestas. Quería hacer un film que me sacara del estado que necesité para escribir Missing. Si tándem significa incluir a tu opuesto, entonces sí. No las veo como un combo, no. Velódromo es una comedia, quizás existencial, quizás una comedia melancólica, pero se hizo desde la república de la energía, de la alegría y de la fisicalidad. Missing creo que viene de otras partes y ocupa otras energías. Creo que si mi tío Carlos hubiera tenido una bicicleta todo hubiera sido distinto. Perdido, la cinta que nunca se filmó, sí era un tándem con Missing, iba a ser algo así como el hermano gemelo de ese libro. Este es su opuesto. Creo”. (continue reading…)

Leave a Comment more...

Velódromo en El amante (x dos)

by Alberto on May.23, 2010, under Cine, Cine Chileno, Directores, cinepata.com, mis películas, notas de prensa/críticas

216_tapa

Me llegó el último El amante, la revista de cine argentina, y al hojearla, capté que venía un especial del reciente BAFICI y, para más sorpresa, venía una reseña a VELODROMO. Luego capté que venían dos. Y las dos… bueno, el tipo de crítica con la que uno sueña, no sólo por lo positivo, porque uno capta que al otro lado de las reseñas-crónicas-cuentos hay que gente que conectó con el personaje.

las críticas, la uno y la dos, están el blog de la peli:
http://velodromo-unacintagarage.blogspot.com

Leave a Comment more...

página web-garage de VELODROMO más IMDB

by Alberto on May.16, 2010, under Cine, Cine Chileno, Digital, Directores, actores, cinepata.com, mis películas, trivia

006

OK– par de cosas…. a partir de ahora, basicamente, toda la info de VELÓDROMO se trasladará a su página web garage… no es la página más design o cool o complicada pero nos pareció indigno que la página web costara más que la película. La cinta tuvo su sneak-peak/avant-premiere/prueba en el Norteamericano el pasado miércoles y bien…seguirá apareciendo por la ciudad por ahí y por allá…hasta debutar de verdad en el SANFIC y quizás en otros países antes de agosto…

Estreno “comercial”: SEPT 2010 SCL

esta es la página donde habrá noticias, datos, trivia, material para la prensa, el trailer (ahora en junio), críticas, etc, etc:

http://velodromo-unacintagarage.blogspot.com/

Ah!— ya existimos para el mundo de manera oficial gracias a la biblia:

aqui está Velódromo en www.imdb.com

3 Comments more...

Planeta Ariel

by Alberto on Apr.15, 2010, under Cine, Cine Chileno, Digital, Directores, cinepata.com, escritores, mis libros, mis películas, trivia

aparecido en Sin Aliento, el diario del Bafici. Buena manera de comenzar el día.

005

Planeta Fuguet

Claridad narrativa, agudos diálogos y un poder visual a dos ruedas:
de eso se trata Velódromo, o, mejor dicho, de los treinta (y pico), los
amigos, los amores, el futuro y la soledad (temas que ya estaban presentes
en la película anterior del escritor chileno, Se arrienda). Fuguet
homenajea al cine como en sus libros, también se burla y se ríe de ellos
(como en sus libros) y divide la película en capítulos (como en muchos
de sus libros). Velódromo es una película emocional, existencial, con
buenas actuaciones, con muchos chistes que funcionan sin caer en
localismos y con un protagonista que, casi como el personaje de Marley
y yo
, comparte su vida con una bicicleta (su mejor amiga, como el perro
de Owen Wilson). El amor por pedalear, descargarse, pensar, sufrir y
observar es la tentativa invitación que nos hace Fuguet, y a saltar el
alambrado y perdernos en ese velódromo donde todo gira y da vueltas
como en un planeta, un lugar bastante conocido para muchos.

Ezequiel Acuña

1 Comment more...

rohmeriano for life…

by Alberto on Mar.09, 2010, under Apuntes, Cine, Directores, artículos, trivia

como homenaje a ER, me pidieron de EL AMANTE que escribiera algo, que me sumara al homenaje.

Escribí esto:

tn_imagen_t3_550c

Rohmeriano for life


por Alberto Fuguet

No recuerdo cuál fue mi primera película de Rohmer pero podría apostar que fue Paulina en la playa. En todo caso fue, como en una película suya, amor a primera vista. O enfatuación. Obsesión, lo que quieran. Paulina en la playa la vi un sábado en la mañana, en un cine-club que quedaba en el subterráneo de un edificio caracol, que no había sido el éxito comercial que todos pensaban.  Nunca había visto una cinta con bikinis, arena, tablas de windsurf y sol así. Era una cinta de jóvenes, donde la piel no dejaba de brillar tal como el mar, pero donde había más desnudez que lo que ofrecía Hollywood, y quizás más sexo, pero esto era otra cosa. ¿Qué era? ¿Por qué era más erótico un baile al mediodía entre dos chicos en traje de baño o una conversación eterna acerca “de nada” que una escena de sexo sudada con un tema de moda de fondo (era la era Top Gun, Flashdance, Footloose)?

Ahí estaba, terminando la universidad, sin tener nada claro excepto que las cosas claramente no me estaba resultando, viendo una cinta de arte, francesa para más remate, y lo raro es que me parecía “de arte”. La entendía, me reía, me parecía casi un thriller. Un thriller romántico. ¿El cine-arte podía hacerme sentir cosas? Al menos, este sí, esto era –me parecía- un cine de autor que tenía a un autor detrás. Alguien con las cosas claras y con una calma y una fe en sí mismo alucinante. Rohmer me provocaba, me abría un mundo, me descubría un mundillo mejor, más estético y ético, definitivamente más relajado al que estaba yo acostumbrado tanto dentro como fuera de la pantalla.

Estoy hablando de mediados de los 80s, antes que todo llegara: desde la democracia a los downloads de torrents. Para acceder a Rohmer, había que buscarlo. Había que estar atento a los ciclos del Chileno-Francés o ir a este ciclo organizado por una revista de cine donde, cada sábado en la mañana, exhibían copias prestadas por la embajada de Francia. Creo que vi, en en el espacio de unas seis semanas, al menos cuatro: Mi noche con Maud (¡la escena de cama y de no-sexo más íntima de la historia!); El amor al mediodía; La mujer del aviador y Las noches de luna llena. Con eso bastó, la tenía clara: yo quería vivir o ser parte de una película de Rohmer.

Yo quería ser rohmeriano.

Quería tener problemas morales más que existenciales o económicos o políticos. Quería vivir y conocer chicas como las que aparecían en sus cintas y quería vacacionar en esos lugares y, por sobre todo, quería conversar como la gente conversa en las películas de Rohmer. Porque quizás lo más doloroso de haber descubierto el particular mundo de Eric Rohmer (y si alguien tiene un mundo, si alguien merece que su apellido sea un adjetivo, ése es Rohmer) fue compararlo con aquel que estaba fuera de la sala de cine. Todo era más mediocre, feo, chato; la gente hablaba definitivamente peor y no era capaz de sulfurarse por nada que no fuera política. Pero quizás lo más decepcionante era constatar que en el mundo de los afectos reales, nada era rohmeriano sino, más bien, pornográfico o, lo que es parecido, burdo. Un amigo miliante me decía que Rohmer no era cine sino teatro. Que no había acción, que todo era hablar y hablar, y que buenos diálogos no hacen una película. En eso tenía razón: buenos diálogos no hacen una película. Buenas conversaciones entre personajes contradictorios y torpes, sí. “El arte del realizador no consiste en hacer olvidar lo que dice el personaje, sino todo lo contrario: permitir que no nos perdamos ninguna de sus palabras” escribió una vez Rohmer y, por cierto, subrayé esa frase y la coloco aquí. Rohmer insistía que lo importante no es filmar sino filmar algo y ese algo tiende a funcionar mejor cuando son personajes que parecen personas y se comportan como tales.

Film_347w_ClairesKnees

Luego, quizás, no sé, pero si sé que fue festival de greatest and new French hits que se organizó en Cine Tobalaba (donde vino un tal Assayas –un debutante que nadie conocía- con una cinta llamada Desorden en la cual actuaba el chico de Pauline en la playa) pude ver, en grande, con copia nueva, dos cintas más (creo): Las noches de luna llena y La rodilla de Clara en una copia prístina. Ya no había duda: el mundo de Rohmer, los dilemas rohmerianos, podían parecer frívolos o burqueses, pero quizás yo también lo era.

Mi primer viaje a Buenos Aires lo asocio con El rayo verde, la mejor cinta de “no tener con quien vacacionar” de la historia. Qué ciudad más cinéfila Buenos Aires: una ciudad donde estrenan a Rohmer en las salas comerciales y la platea se llena. Ese mismo año, quizás, me tocó enfrentar La rodilla de Clara con Betty Blue, quizás una de las cintas que más provocó-escandalizó-humedeció a mi generación. Me tocó tomar una opción aunque quizás nadie se enteró. Todo el arte, toda la intensidad, toda la pasión estaba (supuestamente) en la destapada e incontinente cinta adolescente de Jean Jacques Beinieux. Rohmer filmaba a los jóvenes pero los trataba como adultos.

Yo veía o quería ver la vida como Rohmer y me decía: ése es el tipo de cinta o libros que me gustaría escribir. Todos, en cambio, sentían que Betty Blue marcaba el camino para autodestruirnos “con onda”. Quizás Betty Blue ganó la partida real; Rohmer, en cambio, trascendió y, lo que no es poco, no envejeció en lo absoluto. En ese momento quizás no me daba cuenta. Lo que veía era la simpleza y me parecía que todos debían imitar a Rohmer y eran inferiores por no hacerlo. Hoy entiendo que lo simple requiere de más esfuerzo, de menos dinero, de más valentía e implica estar, claro, solo y al margen y ajeno a la modas.

1 Comment more...

el cine como antídoto–Eric Rohmer se ha ido

by Alberto on Jan.11, 2010, under Apuntes, Cine, Digital, Directores, trivia

Eric Rohmer…  89 años, casi noventa…. triste

“Art is a reflection of our time… But isn’t it also an antidote?”

Pdvd54

el mundo se callará un poco hoy… porque sus cintas eran famosas por la manera como la gente hablaba, hablaba demasiado como manera de no decir lo que querían decir…

tantas cintas.. tantos ejemplos, tantos recuerdos

a tantos ha influenciado… y a tantos debería influir.

desde Woody Allen a 500 Days of Summer. Donde hay un chico, una chica, cierta torpeza y algo pequeño que se transforma en decisión moral, ahí estará Rohmer o la moral rohmeriana viviendo…

trabajó con el mejor talento (partiendo por Nestor Almendros) e hizo de su apellido un adjetivo…

Paulina en la playa… El rayo verde… La rodilla de Clara…  Mi noche con Maud…

los cuentos de verano, y primavera, y otoño e invierno…

Y siguió filmando hasta hace poco y experimentó con el digital cuando todos lo consideraban una opción errada.

nada… años atrás, junto a Ernesto Ayala, adaptamos su única obra de teatro que se dio en la Finis Terrae: Trio en Mi Bemol.

una perdida pero, por suerte, sus películas siguen y seguirán vivas!

ericrohmer-sixmoraltales

dejo otra cita:

“Las definiciones existentes sobre la singularidad del cine son tan fragmentarias que quiero proponer otra: la cualidad más destacada de la cámara es fijar el instante. A través de su posibilidad de reproducir lo único infinitas veces, la cámara convierte al acontecimiento puro en arte, al arte menor en arte mayor”.

Leave a Comment more...

listado cinéfilo 2009

by Alberto on Dec.31, 2009, under Cine, Cine Chileno, Directores, actores, trivia

Ok– hace tiempo q estoy retirado de las pistas de la crítica o de escribir regularmente de cine y creo q me salté ya la posiblidad de twitear  acerca de lo que vi. Este año vi mucho, quizás más que antes pero, claro, vi menos, muy poco en el cine-cine. Vengo llegando, mareado y con dolor de cabeza, y algo asqueado, de AVATAR. Sorprendido no con la gran acogida que tiene sino con la gran crítica que ha tenido. ¿Vi la misma cosa?

Da lo mismo, pero me queda más que claro que Avatar ha influido en mi listado de fin de año que, creo, hace tiempo que no hago. Se trata de cintas q vi o creo que vi el año 09. Algunas son del 08 y hasta una es del 2010, pero son cintas que vi, algunas en el cine, casi todas en la casa, pero son cintas que creo que todos podrían justificar que son del 2009.

Eso– adios gran 2009, bienvenido 2010 que viene energizado y lleno de creatividad. Que el futuro del cine no sea Avatar, aunque ayude a financiar a “toda la industria”.

aquí, mi lista, seria y radicamente balanceada hacia los personajes menores que no héroes, a las cintas francesas, al presupuesto bajo y al corazón grande. Son 12 pero hay muchas duplas. total, es mi lista y mi blog y hace calor.

1.- Two Lovers de James Gray— Rocco sin hermanos en Brooklyn. Por qué siempre son los 70 en el NY de Gray? Gracias a Dios que Gray no sabe lo que es una pantalla verde. Y Dios bendiga a Joaquín Phoenix.

Two-Lovers-b

2.- Gran Torino de Clint Eastwood. Un clásico de un clásico. Y contemporánea, urgente. Una cinta acerca del siglo 21 hecha por un héroe del 20.

15

3.- Un prophete de Jacques Audiard. La nueva Francia, la mezcla, lo híbrido, la ambiguedad moral. La historia de un tipo que hace cualquier cosa con tal de sobrevivir en una cárcel. Audiard entiende que una pelicula puede tener de todo pero si no tiene un personaje principal que no conecta con el director, nada se puede hacer. Notable.

un-prophete

4.-L´Heure d´Eté /Un conte de Noel (dupla gala de familias disfuncionales que terminan, a la larga, funcionando; dupla acerca de las casas como lugar de encuentro)

summer-hours-1

un-conte-de-noel

5.- Wendy and Lucy / Frozen River (dupla mujeres en serios problemas económicos y existenciales)

wendy_and_lucy

frozen-river

6.- Adventureland / 500 Days of Summer (dupla teenage de comedias románticas para chicos sensibles y melancólicos con dos grandes personajes principales y dos inolvidables chicas que rompen corazones por primera vez)

37ff9_adventureland

500DaysOfSummer_001
(continue reading…)

1 Comment more...

La porno-cocina

by Alberto on Nov.29, 2009, under Cine, Directores, Ke Pasa, artículos, trivia

julie-julia

Desde Lima capital culinaria del mundo posteo esto que apareció en Santiago, y en Qué Pasa, la semana pasada, a raíz del estreno de Julie & Julia (notable cinta a todo esto, mejor que mucho cine de autor chanta).

La Porno-Cocina

por Alberto Fuguet

1-

Tenía que suceder, la obsesión tenía que llegar. Quizás ya llegó qué rato. Pero “los excesos” ya están apareciendo en el país: cevicherías carísimas que no aceptan reservas; locales de venta de comida orgánica; hoteles que se definen más por su onda y sus bares y restoranes que parecen más interesados en captar el mundillo cool local que a sus pasajeros extranjeros; delicatessens (mitad restorán, mitad almacén de la esquina) con aire y precios de boutique; críticos de vino con más fama y poder y espacio que muchos de sus colegas que se dedican al séptimo arte o la literatura. Algunos ingénuos creen que la polémica artística del año es entre La nana e Isla Dawson. Se equivocan. Es entre La Mar y Mestizo. Gonzalo Frías y su Séptimo Vicio es quizás el único programa de cine de la televisión del cable. En el Canal Gourmet la comida no para durante las 24 horas del día. Y es que la comida hace tiempo tiene una función mucho mayor que alimentar. Y en menos de una década el sushi pasó de ser una suerte de alimentos para “snobs y atrevidos” a ser lisa y llanamente una posiblidad más de “delivery”.

julie_and_julia-jonathan-wenk

2-

El otro día, después de un almuerzo mediocre y liviano, pude ver Julie & Julia, la nueva cinta de Nora Ephron, la célebre y aguda periodista norteamericana, que luego pasó a novelista, guionista (”Cuando Harry conoció a Sally”) y directora de cine (”Sinfonía de amor”; “Tienes un email”).Quedé sorprendido, estimulado, con un entusiasmo por las nubes, con una sensación de felicidad embriagador, y con mucha, mucha hambre. El encantador filme, que parecen liviano como un soufflé pero tiene la densidad de un boeuf bourginion, se estrena pronto en Chile y justo cuando el boom de la moral gourmet está llegando a su peak (una de las últimas revistas en papel que han salido al mercado se llama Wine). La Ephron ya antes había trabajado con Meryl Streep cuando Mike Nichols adaptó su novela El difícil arte de amar (en rigor, Heartburn, su título original, tiene dos significados: ácidez estomacal y quiebre de corazón). En esa cinta, comida y política y niños no eran los ingredientes compatibles.  El personaje de la Streep intentaba hacer recetas de cocinas para luego publicarlas en el diario; Jack Nicholson era un reportero político tan interesado en perseguir senadores corruptos como alumnas en práctica. El personaje de Streep estaba basado en la propia Ephron; el de Nicholson en Carl Bernstein, el mismo derrocador-de-estadistas de Todos los hombres del presidente. Ephron siempre ha sido aguda pero, dos décadas después de la clásica Cuando Harry conoció a Sally, lo cierto es que sus propios filmes no lograban ser ni comedias ni románticas. Algo en ellas no funcionaba partiendo por la química. Hasta ahora que aparece una cinta tal deliciosa, aguda e inteligente, además de sensual, como Julie & Julia, lejos una de las mejores cintas producidas por Hollywood del año. Julie & Julia es el tipo de cinta que sólo Hollywood puede hacer y lo hace perfecto. Es cine comercial destilado, una reducción que transforma géneros y personajes que conocemos en algo nuevo. En un momento en que buena parte de las cintas supuestamente de autor o de arte, apoyada por festivales, parecen comida congelada llega esta pequeña obra maestra menor, algo asi como el mejor de los postres que podría servir una local bendecido por las tres estrellas de Michelin. Julie & Julia quizás no sea una obra maestra pero, al no intentar ser una, logra transformarse en algo parecido: una receta tan original y fresca que claramente tiene que basarse en la simpleza y en elementos al alcance de todos. (continue reading…)

2 Comments more...

legión de honor

by Alberto on Nov.14, 2009, under Directores, actores, trivia

581502_400

“Cuando miramos una de sus películas, nos enriquecemos por los sentimientos que en ellas se desarrollan y al mismo tiempo lo comprendemos todo”

Nicolás Zarkozy, al colocarle la medalla de la legión de honor a Clint

Comments Off more...

Buscas algo?

Utiliza el siguiente campo para buscar en el sitio:

Sigues sin encontrarlo? Por favor, escríbeme o déjame un comentario.